Blog

Alucina con la cultura maorí

Nueva Zelanda (en maorí, Aotearoa o “Tierra de la larga nube blanca”) es un país alucinante, misterioso, desconocido, lleno de lugares que se antojan imposibles, de naturaleza, de vida y por supuesto, de una cultura ancestral que sigue presente en nuestros días.

Nueva Zelanda fue uno de los últimos países de la tierra en ser conquistado y colonizado y nos ofrece un paisaje cultural interesantísimo capaz de cautivar hasta a el más experimentado viajero.

Seguramente ya habrás oído hablar de los maoríes, los tangata whenua, el pueblo indígena de Nueva Zelanda, pero no es hasta que llegas aquí, cuando descubres que su historia, su idioma y sus tradiciones son totalmente fundamentales para la identidad del país.

En el artículo de hoy vamos a adentrarnos en su historia y contarte algunas cosas que seguro no sabías y que te van a dejar tan alucinado como a nosotros.

El origen de los maoríes

Los maoríes, como ya sabemos, son el pueblo indígena de Nueva Zelanda y se cree que se establecieron en la isla entre los siglos IX y XIV a partir de sucesivas migraciones procedentes de la Polinesia oriental (islas Cook e incluso Hawaii).

Según cuenta la mitología maorí, sus ancestros era originarios de Hawaiki, una mítica isla polinesia, la tierra legendaria desde la que hace más de mil años partieron en 7 barcas hasta Aotearoa, dando lugar a cada de una de las 7 tribus originarias maoríes.

Cada tribu, llevaba el nombre de una de las canoas de la flota. Estas tribus se dividían en tribus secundarias que a su vez se repartían en familias, hapu.

Se cree que los maoríes fueron los primeros habitantes de Nueva Zelanda, y de hecho a día de hoy no existe ninguna prueba consistente de asentamiento humano anterior a ellos. Sin embargo, existen leyendas que dicen que antes de ellos vivían otras tribus también de origen polinesio que posteriormente fueron expulsadas.

 Conexión con la naturaleza y espiritualidad

Los maoríes vivieron aislados durante años del resto del mundo y crearon una cultura original.

Robyn Kahukiwa

El pueblo maorí siempre tuvo una conexión especial con los elementos de la naturaleza y han sido portadores de una extrema espiritualidad. Poseían un gran amor y respeto por el territorio y muchos elementos de la naturaleza eran considerados sagrados. Según la cultura maorí todo lo que existe posee un espíritu llamado Mana, incluso los objetos que eran fabricados. Se creía también que la presencia de ciertos animales traía mensajes de los dioses.

Guerreros valientes y salvajes

Los guerreros maorís pertenecían a la clase media y en las crónicas de los primeros navegantes eran descritos como valientes, salvajes y feroces. En su momento, supieron ganarse el respeto de los colonos ingleses y lograron imponer su cultura.

Los guerreros vivían siempre al acecho y nunca podían despistarse ni bajar la guardia. Las guerras entre tribus eran bastante comunes y antes de que llegaran los europeos e introdujeran los mosquetes o armas de fuego, las estrategias de lucha que utilizaban se basaban sobre todo en emboscadas, indicios de ataque y falsas retiradas. Todas estas tácticas estaban planeadas y cargadas de una gran originalidad e ingenio.

Si una tribu era atacada debía devolver el golpe para restablecer el equilibrio o mana. Esta creencia provocaba que continuamente hubiera trifulcas entre ellos y que los periodos de paz entre las tribus duraran más bien poco.

 

El famoso Haka. La danza de los guerreros 

La “haka” era la antigua danza que lo guerreros maoríes bailaban antes de entrar en combate. Con este intimidatorio baile tribal compuesto por cantos y gritos, mostraban su poder, su valentía y su fuerza.

Esta danza se ha conservado hasta nuestros días, dónde podemos verla fácilmente antes de los partidos de rugby y de eventos deportivos internacionales. Con la haka se muestra el poder guerrero maorí a la vez que el respeto hacia el rival.  Si tienes la suerte de verla en directo, no te quedarás indiferente.

 Las guerras de los Mosquetes

Ahora viene la parte fea de la historia…

Con la llegada de los europeos a Nueva Zelanda, la cosa se empezó a complicar aún más entre los maoríes, dando lugar a varias guerras entre tribus debido a la compra de mosquetes a mercaderes europeos.

Las guerras de los Mosquetes fueron una serie de batallas que sucedieron a principios del siglo XIX entre varios grupos de maoríes, principalmente en la Isla Norte. Se sabe que en el S.XIX ya convivían en Nueva Zelanda al menos 2000 europeos con los maoríes.

Las tribus del norte fueron las primeras en comprar armas de fuego a los europeos, provocando cientos de muertes en las tribus vecinas, que hasta el momento nunca habían visto, ni sabían lo que eran, las armas de fuego.

Esto provocó el exterminio total de varias tribus y la migración de otras fueras de sus territorios tradicionales. La conquista europea provocó la reducción de la población nativa considerablemente.

Las guerras entre clanes llegaron a su fin en el año 1840, con el tratado de Waitangi, el cual determinó que Nueva Zelanda pasaba a ser colonia británica.

Significado de los tatuajes maoríes

Un rasgo súper significativo de las tribus maoríes son los tatuajes faciales.

El tatuaje maorí o el ‘tā moko’, iba mucho más allá de una mera cuestión estética. Estaban cargados de significado e historia. Cada signo representaba una gran hazaña en su historia personal y gracias a ellos se podía distinguir a que tribu pertenecían.

Las mujeres también se tatuaban la barbilla para indicar su unión con un guerrero y el hecho de tatuarse era una parte principal de los rituales que tenían lugar cuando se pasaba de la adolescencia a la madurez.

Los tatuajes los realizaba el tohunga ta moko (experto en tatuajes) con un cincel hecho de hueso de albatro y un mazo. Los pigmentos se obtenían de un hongo de larvas de polillas y tizones quemados.  Estas mezclas se guardaban en vasijas y se trasmitían de generación en generación.

La cultura maorí hoy en día

La cultura maorí posee unos valores tan arraigados que todavía siguen estando presentes en la vida de los neozelandeses. Esta cultura es símbolo de orgullo para el país y sigue siendo parte integral de la vida de sus habitantes.

Hoy en día casi todos los descendientes de los maoríes viven en núcleos urbanos, especialmente en la isla norte y representan el 14% de la población del país. Están completamente integrados y cuentan con leyes que protegen su singularidad y fomentan la conservación de su cultura.

Si viajas a Nueva Zelanda podrás disfrutar de primera mano sus representaciones culturales a lo largo de todo el país. Existen muchos museos y centros culturales en los que se recogen antiguas armas tradicionales, adornos, tallados y tejidos.

 

¿Qué te ha parecido? Seguro que después de leer esto tienes aún más ganas de venir a Nueva Zelanda y conocer más acerca de este maravilloso país. Estamos seguros de que la cultura maorí te va a fascinar tanto como a nosotros.  

¡Nos vemos en NUEVA ZELANDA!

*La imagen de la portada es una pintura de Robyn Kahukiwa una artista Maori. 

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *